(Titular)
La ciudad y los perros
(Bajada)
En lo que va del año más de doce mil personas fueron atacadas en Lima por perros callejeros. Todos ellos con mordeduras graves. ¿Cómo impacta este problema en la comunidad escolar? ¿Qué hace el Ministerio de Salud al respecto? ¿Qué soluciones se puede plantear a este problema? Hablan los protagonistas.
(Texto)
John Alvarado (5) puede tener rabia, pero más rabia tiene su papá. Luego de que su casa fuera robada por unos ladrones el papá de John se consiguió un rotweiller lo suficientemente fiero como para atemorizar a cualquiera. Nunca imaginó que ese perro atacaría a su hijo a los pocos días y le produciría unas heridas graves en el ojo y el brazo derecho.
John, actualmente, se recupera de varias mordeduras en el Hospital María Auxiliadora y ha sido sometido a un tratamiento contra la rabia, pues no se sabe si el perro que lo mordió ha sido vacunado. Similar es el caso de Ana María Huaman (12) que fue mordida por un perro callejero cuando acudía de la mano de su mamá a la panadería.
Según el doctor José Bustamante (primera fuente viva) miembro de Zoonosis de la Dirección General del Ministerio de Salud, la problación infantil y adolescente es la que más sufre de mordeduras de perros. Sólo en Lima el porcentaje de esta población alcanza 35.1% y en Chimbote supera el 51%. ¿Es el perro callejero el mejor amigo del hombre?
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En la Urbanización El Bosque en Trujillo han disminuido los perros callejeros que corretean a los carros. Gracias a la ordenanza municipal 142005 MT se dio un plazo de sesenta días a los dueños de los perros, para inscribirlos en la Municipalidad. Cumplido el plazo se eliminó al resto a través de bocado, un veneno que se pone en un alimento suministrado a un perro de la calle. El subgerente de salud y medioambiente de la Municipalidad Provincial de Trujillo, Henry Rebaza Iparraguirre dice que fueron pocos los perros eliminados, pero que el criterio fue darle prioridad a la salud de las personas.“Si los defensores de animales se oponen, que se adecuen a las normas.”sentencia con un pragmatismo municipal.
Rebaza Iparraguirre no es partidario de la matanza indiscriminada de perros, pero no ve otra opción al problema. Sobre todo luego de llevar a cabo una intensa campaña de educación a la población para que se responsabilice por su mascota. Si a pesar de eso la gente no toma conciencia y sigue llenándose de perros, entonces la alternativa se reducen a una. La Asociación de Amigos de los Animales se opone a esta medida por considerarla cruel, porque la muerte se da tras una agonía de quince minutos y está precedida de espasmos y taquicardia. ¿Si se mata a los perros callejeros de manera indolora se soluciona el problema?¿Qué es más importante: la seguridad del hombre o del perro? ¿Es el hombre el mejor amigo del perro callejero?
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Lima al igual que Trujillo es una ciudad con una sobrepoblación de perros callejeros. Según la Asociación de Amigos de los Animales (fuente documental) existen 785,113 canes registrados, que representan un perro por cada 7 habitantes. La mayoría están en los distritos más pobres de la ciudad como San Martín de Porres (63,397 ) ó Comas (67,392), sólo por citar dos.
Esta realidad ha llevado al jefe de la Dirección de Salud III (Lima Norte) Luis Fuentes (segunda fuente viva) a pensar en implementar campañas de educación a la población como la de Trujillo, para que se responsabilicen por sus mascotas. Si ese no fuera el caso, tal como ocurrió en Trujillol, Fuentes cree que se podría evaluar el uso del bocado como un método de exterminio de los perros abandonados. Mucho más en caso de una epidemia de rabia. ¿Acaso hay otra opción? Se pregunta Luis Fuentes.
Frente a una realidad como esta José Chanamé Parraguez, Decano del Colegio Médico Veterinario de Lima, plantea una solución cuya raíz está en el origen del problema. Chanamé cree que esterilizar a los perros callejeros podría ser una manera menos cruel de disminuir la población canina. Las Municipalidades podrían implementar campañas masivas. La idea no sólo es matar a los perros callejeros sino evitar que se sigan reproduciendo descontroladamente.
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John Alvarado recibe todos los días la visita de su mamá. Ella lo cuida con la esperanza de que pronto sanen sus heridas y desaparezcan sus cicatrices. Luego de este accidente, su madre no quiere saber nada de perros en casa. Piensa que eso le garantizará no volver a sufrir la experiencia de ver a su hijo postrado en una cama.
Al igual que ella, muchas madres creen que las desgracias de este hecho responden al azar, cuando en realidad se trata de un problema educativo que comienza en casa. Los perros al igual que las personas se reproducen por falta de un control efectivo de la natalidad. Muchos de estos animales por la condiciones económicas precarias viven hacinados en espacios pequeños, hasta que la falta de espacio los empuja a salir a la calle. Al igual que las personas los perros terminan sometidos al ambiente violento en donde la lucha por la supervivencia los transforma. (especialista)
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Ana María Huaman acaba de ser dada de alta del Hospital San Juan de Miraflores. Su experiencia anti rábica no la recuerda con ilusión. Las inyecciones a las que fue sometida fueron muy dolorosas. No es la última víctima. Muchas más Ana Marías o John vendrán a ser atendidos por los médicos de este y otros hospitales.
A pesar de existir una ley (27265) que contempla la obligación de los dueños y de las instituciones a ser responsables de los animales, muchos de ellos siguen indiferentes hasta que no sufren en carne propia el problema. (¿solución?)
De acuerdo a los especialistas consultados el Estado debería desarrollar soluciones pro activas basadas en campañas educativas que comiencen en la escuela y programas de control de la reproducción de los animales desde los distritos. La solución comienza por casa, dice la sabiduría popular, si se debate este tema en la escuela y se plantea un trabajo coordinado se puede llegar con una iniciativa de solución a la Municipalidad y al Ministerio de Salud.
Un trabajo en equipo evitará más mordeduras, enfermedades y rabia. No sólo la que producen los perros callejeros, sino aquella de ver a un hijo herido. (conclusión)